Y empiezo esto con un tema aldente. La muerte de Amy Winehouse. No voy a hacer un artículo al respecto, ya que creo que no hay nadie que no haya leído sobre el tema. Pero sí voy a ir a lo que fue mi pensamiento cuando me enteré.
El primer pensamiento
Eran las cinco de la tarde si mi memoria no me falla. Estaba yo bañándome en la piscina, momento alegre, cuando mi madre vino con un pesar. “Españoles, españolas, Amy Casavino, ha muerto”. Como digo mi memoria funciona como quiere, yo lo recuerdo así. En ese momento, mi mundo se vino abajo. Digo mi mundo, porque vivo en él, yo seguía feliz nadando. Y ojo, no me tomen por desalmado. Yo no deseo la muerte a nadie, pero no siento pena por el que elige una vida con riesgo. Tengo una forma de entender la vida, de vivirla, y la muerte no entra en mis consideraciones más elaboradas.
Mi mundo sin embargo sí pareció conmoverse. Las redes sociales llenas de mensajes al respecto. En una hora, “Amy” era lider en ventas en todo el mundo. Y todo eso, pasó por mi cabeza desde el primer momento. Pues sí, ese fue mi primer pensamiento. “Otra vez a soportar lloriqueos, otra vez a ver como se valora más a alguien en su muerte que en vida, como vende más sólo por haber perecido”.
Teoría Raysista sobre la vida y el dinero en la muerte
Seamos elocuentes, no todos tenemos el poder de elegir la vida que queremos. En este país estamos sufriéndolo a destajo. Amy Winehouse era una excelente cantante, con una voz muy potente, pero digo yo, ¿no era todo eso ya en vida? Lo era, tanto como adicta a las drogas y/o al alcohol. No quiero polimizar en este tema, tan sólo describo hechos. Hizo daño a muchos fans, eso sí, con pobres actuaciones en estados más que discutibles. Ahora bien, ella tenía un problema grave que defendió con soberbia, y en el que alguno colaboró (“presuntamente”, como luego explicaré).
Ahora bien supongamos que valoramos el arte, y le damos un valor a Amy Winehouse como la artista que era. En dicho caso, pagamos un precio por su música, ¿no? Bueno, no, porque las redes P2P existen. Pero algunos lo hicieron. Ahora, ¿tengo que leer los lloros de quien se descargó su música a través de P2P? Lo siento pero si tienes un ordenador, tienes para un disco. Si valoras a un artista pagas su arte, y no soy Pro-SGAE precisamente, pero por poco que sea, por amor propio, paga el arte que lo vale.
Pasado el primer punto de irracionalidad e hipocresía humana me enfrento al segundo. Los noticiarios. Y es que claro, las noticias, no sólo promocionan Botox (que nostalgia me entra cuando pienso en los noticiarios sin publicidad encubierta). También promocionan la propia cadena, así que ahí donde ponían a parir a Amy Winehouse por sus problemas, hacen largos especiales sobre la cantante a modo de tributo. Genial.
Sigo con mi vida, jugando pero rapidamente viene otro pensamiento. “Ahora, será lider en ventas”. Ay, caramba (como diría Milhouse). ¿Sabemos como funciona el tema de las discográficas? ¿Sabe el pueblo quien percibe el dinero de las ventas? Bien pues donde dije digo, digo Diego. Si en vida proponía que se debe pagar por el arte, ¡por qué pagarlo de forma póstuma! Una cosa son obras exclusivas, como un Picasso. La música, es un bien cultural que trasciende mucho más que la pintura. Si queremos rendir homenaje, escuchemos su música sí, pero por favor, no demos dinero a las discográficas “de forma gratuita”.
Super teoría conspiracionista ayayayayyyy
Discográfica: dícese del mal reagrupado en control de aquellos dulces cantantes que…vale, no.
Bueno, si sabemos algo de música, sabemos que la fama de un grupo o de un cantante no depende exclusivamente de su talento, de hecho, es casi de lo que menos depende, sino de lo que un productor de una discográfica quiera hacer, del valor de marketing que encuentre en su producto (si, las personas se vuelven productos, que cosas).
Ahora pensemos en Amy. ¿Que canción le dió la fama mundial? Rehab. Bueno…esa dichosa canción es probablemente la canción que más se ha metido en mi cuerpo pero que menos he podido escuchar en mi vida. ¿Por qué? Pues por lo que decía. Y es que a la que sepamos un mínimo de inglés, o busquemos letras traducidas por Google, sabremos que dice “Intentan que vaya a rehabilitación, pero yo digo no, no, no”. Olé.
“Amo a ve que yo me entere”. Productor ve a una persona con problemas de drogadicción, y le da la fama más absoluta con uno de esos temas polémicos, altamente carentes de valor educativo y moralidad. Y es que entiendo muchas cosas de la música, y hay formas de hablar de las drogas, formas graciosas. Nirvana habló mucho de drogas, Eric Clapton tiene Cocaine. Ahora bien, con gracia, se llega donde se quiere, con soberbia, no sé que decir.
¿Qué diferencia a Amy de Nirvana, Jimmy Hendrix y Elvis?
El tiempo, la evolución, Darwin. En otros tiempos, los de Elvis y Hendrix, la música trascendía de formas algo diferentes a las actuales. Los medios no eran tan universales. Las mentes no eran tan moldeables. No había tanta estrategia de marketing. La fama, se la buscaba uno. Jimmy y Elvis tuvieron problemas graves con las drogas, y les llevó hasta la muerte. Ahora bien, no sólo era una elección (prefiero no discutir sobre si se debe o puede ayudar a personas en ciertos estados, todos conocemos la debilidad de la mente humana), Elvis no hizo apología del consumo, y Jimmy, era Jimmy gracias a las drogas. El mundo hippie, la explosión de la marihuana, y unas manos de Dios le dieron la fama. Ahora bien, nadie se aprovechó de él, se buscó la fama, le ofrecieron un contrato. Simple. El mercado escogía.
Nirvana, es algo diferente. Su crítica social excedía límites morales. Su primera canción famosa no iba sobre la droga. No tenían letras con soberbia ni orgullo sino en defensa de sus creencias. Y es que yo mismo defiendo una marihuana totalmente legal. Pero claro…
Amy era otro rollo. La letra de Rehab muestra orgullo. Y ojo, si no quería rehabilitación me parece perfecto. Está claro que esto no podría decirlo de forma pública. El caso es que un productor ve eso, y lo explota. Y la drogadicción es un problema grave en ciertos niveles, y debe tratarse, no descubro la caja de pandora. Existe el consumo responsable, y el irresponsable. Todos sabían, saben y sabemos tanto en su entorno como fuera de él que Amy no era consumidora responsable. Lo de Kurt Kovain o Jimmy Hendrix, fueron semi sorpresas. Lo de Amy, no lo fue para nadie realmente.
Lo que más me altera de todo este asunto, es lo desalmado que se ha de ser para darle a alguien el poder de mostrar su orgullo por su drogadicción y generar el marketing (la voz también ayudó) como para explotar a dicha persona de esa manera, y luego dar dinero a esas mismas personas.
¿Soy yo el único que ve estas cosas, o el verano ha derretido el cerebro de medio mundo? No me considero especialmente inteligente, he completado un sólo Sudoku en mi vida y no he llegado a cien mil puntos en el Tetris, pero aquí, las piezas, definitivamente no encajan.
Antes de gastar el dinero, con el agravante de la crisis, para dárselo a quien explotó a un/a artista de tu gusto, dáselo a organizaciones encargadas de ayudar a quienes tienen problemas reales con las drogas.
Ese sería el más bonito homenaje a dicha cantante.
PD: La agonía no acaba, nos quedarán por ver los problemas con la herencia, los derechos, y discos póstumos. Vamos pececillos, picad, picad…
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